Fotografía y psicología clínica: del autoconocimiento a la práctica profesional
Fotografía y psicología clínica: ¿puede utilizarse la fotografía dentro de una intervención psicológica?

Fotografía y psicología clínica: ¿puede utilizarse la fotografía dentro de una intervención psicológica?
Hay personas que continúan viviendo dentro de nosotros incluso cuando no están presentes: Nuestra madre, padre, un hermano, una pareja o una gran amistad. Alguien que quisimos profundamente. Incluso alguien con quien mantuvimos una relación difícil.
Cada vez existe más evidencia de que la fotografía no es únicamente una forma de registrar la realidad. También puede convertirse en una herramienta para observarnos, comprendernos y construir nuevas formas de relación con nuestra experiencia.
Hoy puedo afirmar que el trabajo que ANDANA ha desarrollado durante años con el Programa “Fotografía para conocerte” cuenta con respaldo académico y científico.
Ahora, un estudio recién publicado viene a confirmar lo que muchas personas ya sabíamos. Las fotografías tienen un poder transformador.
Hay algo que sabemos, aunque no siempre sepamos explicarlo: las imágenes nos afectan. Una fotografía puede emocionarnos, incomodarnos o incluso remover algo profundo sin que entendamos muy bien por qué.
La fuerza de las imágenes para sostener la vida cuando lo que creemos seguro se desmorona, y una invitación a valorar el álbum familiar como patrimonio emocional esencial, tanto a nivel individual como colectivo.
Según el Atlas de Salud Mental 2024 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de mil millones de personas en todo el mundo padecen actualmente algún trastorno de salud mental, siendo la ansiedad y la depresión los más frecuentes.
Sobre la belleza de mirar, caminar por la oscuridad y bailar con lo inesperado.
En un mundo lleno de prisas, obligaciones y estímulos constantes, encontrar un momento de calma es un acto revolucionario.
La sociedad moderna nos empuja a mantenernos siempre con ocupaciones y conexiones digitales, pero, sin conexión con nuestro entorno y nuestro interior. Ante esta realidad, la práctica de la atención plena (mindfulness) surge como una herramienta poderosa para volver a lo esencial: el aquí y el ahora.