
A veces pensamos que para hacer fotos necesitamos un viaje, un evento, algo especial que justifique la foto.
Te propongo que cuando vuelvas a salir de casa, prueba a cruzar la puerta como si fuera la primera vez. Camina despacio. Sin prisa. Sin buscar nada en concreto.
Mira hacia arriba…los edificios, las líneas, el cielo entre ellos.
Mira hacia abajo…las sombras, las texturas, lo que casi nunca ves.
Mira a las personas…con atención, como son y caminan… solo observando la vida suceder.
La calle siempre está ofreciendo algo gatos que pasean, sonidos lejanos, plantas que nacen en las paredes…. Pequeños detalles, instantes, luces, gestos…
Seguro que encuentras algo que te sorprende, porque la belleza aparece cuando estás disponible para verla, cuando tienes la capacidad de ver lo que te regala la calle. Con este ejercicio has puesto en marcha tu sistema parasimpático, el antiestrés.
Etiquetas: fotografía callejera, mindfulness, atención plena, observación, fotografía consciente, mirada, vida cotidiana, belleza, calma mental, ejercicio práctico, percepción, presente, bienestar emocional, entorno urbano
