
Vivimos saturados de pantallas, de estímulos y de ruido, por eso conviene conocer algo esencial: las imágenes más poderosas están dentro de nosotros.
Detrás de cada emoción, de cada gesto, de cada decisión, hay una imagen interior que nos guía… o nos limita.
Algunas nos atrapan en el miedo o la autoexigencia.
Otras nos liberan, nos sostienen, nos sanan.
Transformar esas imágenes puede significar transformar nuestra vida.
Hoy tenemos la posibilidad de crear imágenes transformadoras,
a través de la atención plena, la fotografía, la palabra y la contemplación.
Cómo percibimos, cómo soñamos, cómo recordamos o imaginamos, construye quiénes somos.
Por eso, mirar con atención se vuelve un acto profundo.
Mirar a las personas.
A la naturaleza.
A la vida.
Cada imagen es… un acto de conciencia.
Conocer y Cuidar nuestras imágenes es cuidarnos.
Quizá hoy sea un buen momento para empezar a mirar…
como quien mira, por primera vez, la belleza del mundo.
