
Hoy hemos viajado a Madrid para visitar la exposición de Helen Levitt en la Fundación Mapfre. Fue una fotógrafa que miraba la calle como si fuera un escenario repleto de personajes. Sus imágenes, aparentemente sencillas, capturan momentos cotidianos —niños jugando, gestos espontáneos, escenas desde las ventanas— con una sensibilidad que las convierte en imágenes cercanas, casi reconocibles, como si pudieran pertenecer a nuestro propio pueblo.
Me ha llamado especialmente la atención su mirada hacia la infancia: niños que están en la calle con libertad, que juegan, que crean, que se expresan. También esos garabatos hechos con tiza en paredes y suelos, como huellas de expresión, como una necesidad de dejar marca.
Hay en su obra una mezcla de juego y humanidad, pero también el retrato de un Nueva York del siglo pasado, olvidado y muy distinto al de hoy.
Una exposición que nos recuerda la importancia de observar lo cotidiano: los dibujos en la calle, las personas que expresan, los balcones habitados. La vida está llena de pequeños instantes, de personas que aparecen solo cuando paramos para mirar.
Enlace a la exposición: https://www.fundacionmapfre.org/arte-y-cultura/exposiciones/historico/ano-2025/helen-levitt/
