
Muchas veces pensamos que la realidad es lo que vemos…
pero en realidad, es cómo la miramos.
El reencuadre es la capacidad de cambiar el significado de una situación sin que la situación cambie.
Desde la fotografía esto es muy claro.
Un mismo lugar puede ser fotografiado de mil maneras distintas.
Puedes acercarte o alejarte, incluir o dejar fuera, cambiar el ángulo, la luz, el momento.
Y cada decisión transforma completamente la imagen.
La escena es la misma.
Pero el significado… no.
Esto también ocurre en nuestra vida.
No siempre podemos cambiar lo que nos pasa.
Pero sí podemos cambiar desde dónde lo miramos.
Reencuadrar no es negar la realidad.
Es abrir otras posibilidades de interpretación.
Es preguntarte:
¿qué más hay aquí que no estoy viendo?
Cuando entrenas esta mirada, algo se flexibiliza.
Dejas de quedarte atrapada en una única forma de entender las cosas…
y aparece espacio.
Espacio para comprender.
Para soltar.
Para elegir.
Porque, a veces, no necesitas cambiar la imagen.
Solo necesitas cambiar el encuadre.
